Si Ben Gurión les abre las puertas de Jerusalem, para que entren, y clama: "Vengan, vengan pronto, Israel los necesita. Vengan antes de que sea tarde"; y si yo, en Buenos Aires, abro las puertas de la ciudad, para que salgan, y les advierto: "Vayanse, vayanse pronto", ¿por qué a él le dicen sionista y a mi nazi? Yo también soy sionista: ¡Judíos a Israel!" "Me voy quebrado. Me robaron la gran esperanza argentina y busco otra. Yo también invoco un grito sagrado: hatikva. Rechazo al mundo occidental y cristiano, como al mundo oriental y ateo: quiero mi propio mundo. Mis padres no me criaron en los principios de nuestra sacra religión: volveré a ella, sino por fé, como afirmación y desafío. Voy a recrear a Jehová en mi alma. Le voy a rezar de pié, vertical, en Jerusalem, su morada, en hebreo, su idioma. Iré al Sinaí, me enfrentaré con El, y de la montaña volveré yo mismo, o reencarnado en alguno de mi sangre, a recordar al mundo los Mandamientos que ha falseado. No soy anti - antisemita. Soy judío, y no me defino en una menoscabante doble negación, sino con un acto decisivo: vuelvo a Sión. Me voy cansado de los antisemitas, de los prosemitas empalagosos y de los propios judíos desjudaizados".