Desde 1931, año de su publicación, Las olas, de Virginia Woolf, ha sido considerada una de las obras capitales del presente siglo, tanto por la original belleza de su prosa como por la perfección de su revolucionaria técnica. A los cuarenta años de su publicación, la influencia de Las olas en la literatura contemporánea sigue acrecentándose, y el análisis crítico de sus páginas revela sin cesar, pasmosamente, nuevos valores sobre los ya patentes en los días de su aparición. Al compás del batir de las olas en la playa, se desarrollan seis monólogos interiores, a veces discrepantes y aislados, otras veces casi en coloquio concordante, en los que se formulan, entre certezas e incertidumbres, intuiciones clarividentes, errores reveladores e inexorables procesos lógicos, seis vidas múltiples y dispares que giran desde los años infantiles hasta los últimos, alrededor de una inconcreta ambición, a veces concretada en la figura de un compañero, Percival, brutal y sabio, heroíco y frustrado, primeramente vivo, y, luego, muerto. Bernard es el que tiene el poder de re-crear a sus amigos con la palabra. Louis no se atreve a ser quien es, y gracias a esto alcanza irónicos logros externos, Neville conoce bien los ideales, por lo que, después de no haber podido amar a Percival, se refugia en las apariencias de Jinny. Susan apenas ha sido capaz de tolerar el colegio o de viajar, pero es la constante fuente de humanidad tangible. Rhoda sabe que no es y que nunca será, por lo que voluntariamente va al encuentro de la nada, a sumirse en su verdad. Y Jinny sólo vive cuando hace vivir a los demás. El profesor Bernard Blackstone ha escrito: "En Las olas, la maestría de Virginia Wolf, tanto en el pensamiento como en la técnica, alcanza su punto culminante. En esta obra, consigue un nuevo modo de comunicación. Lo que comunica no son actos, ni palabras, ni siquiera pensamientos, sino el puro ser, la más recóndita vida."